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La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

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La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Daniel L. Martin el Mar Abr 15, 2014 4:53 pm

La cortina de lluvia que empapaba la noche, disolvía el camino que abrazaba el río Sena. El agua chapoteaba a trompicones en el ancho Sena, el cual parecía permanecer impertérrito ante el tiempo. A pesar de que el día no acompañaba, había tenido que salir de casa para hacer un par de compras. Pinturas por aquí, algún que otro pincel nuevo, y cómo no, algún nuevo libro de matemáticas. Adoraba las matemáticas, los números eran mi lenguaje, y la pintura mi medio para expresarlos. Por muy contradictorio que pudiera llegar a parecer para la mente de cualquiera. Yo sabía de esa relación intrínseca de la obra de arte con las matemáticas, y conocía, así pues, el secreto de la composición perfecta, a pesar de que aún no la hubiera logrado nunca. Me faltaba algo, pero pensaba descubrir qué era lo que me faltaba, pasara lo pasara.

No llevaba tan siquiera paraguas, pues me había encontrado de repente en la calle, sin darme cuenta, metido en mis pensamientos, y ni había pensado en el tiempo. Cosas que pasan cuando piensas demasiado, supongo. Y en ese momento me sentía frustrado. En mis labios un cigarrillo empapado, que no me había molestado en tirar. En mi camino, de repente, una muchacha. ¿Y qué de especial tenía esa muchacha? No lo sé. Algo.

Era una joven delgada, con el pelo lacio y a media melena; parecía algo perdida. Pero no fue eso lo que me impactó, lo que me impactó, fue ese escalofrío que me recorrió la espina dorsal cuando nuestras miradas se encontraron. El cigarrillo me cayó de la boca. Parpadeé y me relamí el labio inferior. Sólo era una chica, ¿qué me pasaba? Las bolsas que colgaban de mis manos, se comenzaron a balancear a mi paso. El semáforo, de nuevo en verde.

Pasé por su lado, lentamente, con un extraño sentimiento naciendo en mi interior, y de repente, un hilillo de voz. ¿Me había llamado? ¿Había dicho algo? Me di la vuelta, rápidamente, buscándola de nuevo. Pero ella no me miraba; comprendí que debía haber sido alguna locura de mi mente, como solía pasarme. Esas cosas que me pasaban a veces pero no lograba entender bien. Tal vez fueran algún poder de mi mente sin explorar. Quién sabe. Pero, de todas formas, me aventuré a preguntar. Si era algo de mi mente, tal vez fuera bueno darle una oportunidad.

—Perdona, ¿has dicho algo?—inquirí, con mi voz típicamente monótona y mi frialdad en la expresión de la cara.
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Re: La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Thiara Still el Miér Abr 16, 2014 6:18 am

-Caminaba con una sonrisa en mis labios al ver que a pesar del mal tiempo el dia no me habia ido nada mal en aquella prueba que me habian puesto; ahora solo dependia de mi y necesitaba un trabajo si o si por lo que darseme bien la reposteria era una buena oportunidad como para desaprovecharla y el modelaje como me parecio hace siglos haber hecho ahora mismo muy a mi pesar no era una opcion. Alce la mano hacia mi larga y pelirroja cabellera quitandomela de la cara en cierto modo sujetando con la otra mano el paragua que trataba mantener en equilibrio para que no se me fuera con el viento. Ahora solo queda esperar... -susurre esperanzada.

Pare antes de cruzar, no era el momento y mire a mi alrededor embelesada por tan bella postal que la lluvia propinaba a aquellas calles nuevas para mi; bueno para ser sincera, andaba algo perdida, pero estaba.. estaba segura de que el hotel Le Marais no andaba muy lejos de alli ¿verdad?; tan.. tanto me habia alejado?; aun asi cuando me sintiera mas cansada preguntaria si me veia muy perdida, de momento disfrutaria de mi paseo tras admitir que mas de una persona que me viera bajo el temporal pensaria que estaba loca. Una rafaga de viento me hizo tambalearme ladeando el paraguas y mojandome un poco, pero por suerte, pude volver a colocarlo bien antes de acabar ensopada. El semaforo parecia regocijarse en mi inexistente prisa y se dejaba caer para darme el necesario permiso para cruzar aquella enorme avenida. Estaba acostumbrada al frio y la persistente lluvia de Escocia con lo cual era algo que me agradaba y traia recuerdos; distraida baje mi mano planchando una arruga que mi horrenda blusa ancha hacia, colocando bien el borde que marcaba el final de esta; de verdad, como odiaba ese tipo de ropa, no obstante, ya parecia haberme acostumbrado un poco, ¿que otro remedio me quedaba?. Alce la mirada admirando todo a mi alrededor una vez mas pero... esta vez fue distinto, porque, me senti observada, si eso era, pues lo pude comprobar al llegar con mi mirada a la de un chico que al parecer cruzaba en sentido contrario. No mentire.. le mire de arriba abajo, mas que nada, asombrada de lo calado que estaba al no llevar paraguas.. ¡oh!.. -susurre tensandome cuando me percate que seguia observandole, por lo que desvie mi mirada como si nada a otra parte con un ligero rubor.

Por fin el semaforo tuvo su protagonismo en el espacio llamado tiempo, cambiando a color verde y haciendo que reaccionara comenzando a cruzar, pasando por al lado del joven a quien ni mire casi al pasar, manteniendo mi mirada fija al frente, sin embargo.. un pequeño impulso quiso salir haciendio que me girar y negando nada mas verlo girarse le diera la espalda de nuevo. Por cierto.. ¿conoceis del remordimiento?, bien.. porque esta vez hizo acto de presencia en mi y sin poder evitarlo me gire con la intencion de apresurar mi paso hacia este extrañamente encontrandomelo de frente quedandome estatica frente a el. Negue despacio como respuesta y moviendo mi mano puse el paraguas encima de el dedicandole una suave sonrisa-. No pero.. asi mejor, ¿verdad? -dije con un hilo de voz cubriendole de la lluvia-; ¿vives muy lejos? -pero que estaba diciendo, me avergonce de inmediato y devie la mirada con el rubor a flor de piel-. Quiero decir que.. puedo.. pue..puedo acompañarte.. si.. si quieres, yo no.. noo tengo nada que hacer y estas.. empapado; si no te cambias pronto.. enfermaras -dije con nerviosismo atreviendo a mirarle, de manera timida pero al menos no fui maleducada-.

Enm... -no sabia que decir y quedarme callada solo me volvia mas débil ante mi timidez, la cual, amenazaba con causar estragos pronto en mi si seguia alli parada. Agache mi cabeza dejando nuevamente oir mi voz-. ..Qui..quizas puedas ayudarme; soy nueva por aqui y me encuentro algo perdida, si me indicaras.. si pudieras..; me harias un gran favor.. -volvi a decir bajito pero audible, alzando la mirada para volver a fijar mis ojos en el chico dando un leve paso al frente para quedar ambos bajo el paraguas, pero sin llegar a rozarlo bajo ningun concepto. Por cierto.. he de admitir que aquella mirada me hizo quedarme fija durando unos minutos, cosa poco habitual en mi en cuanto a un desconocido se trataba,algo.. algo en el me llamaba la atencion, pero.. ¿de que se trataba?, ¿que era?; me hubiera quedado un largo rato mirandole perpleja e ida para averiguarlo si hubiera sido posible, ya que, como todo.. se acaba y esta vez fue con un pitido infernal que salio de un coche seguido de algunos de atras junto con gritos, lo que me sobresaltaron y aceleraron el ritmo cardíaco como jamas habia pensado que pudiera ocurrir sin sufrir un infarto y eso no podia ser bueno para mi, estaba completamente serura, es mas, de lo que mas segura estaba ahora mismo-.

¡oh, santo cielos!; -es cierto.. me habia olvidado totalmente de que estabamos en mitad de la carretera, exactamente con los pies sobre el paso de cebra-.
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Re: La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Daniel L. Martin el Jue Abr 17, 2014 6:16 am

Me la quedé mirando con una ceja alzada, expectante. Al escuchar lo que me dijo, hubo algo que me hizo dar un vuelco. ¿Por qué era tan confiada? ¿Acompañar a alguien a su casa sin conocerle? Es más, yo desconfiaba de ella. La miré de arriba a abajo, varias veces, dudando de mi siguiente acción. ¿Qué debería hacer? Iba calado, pero eso poco me importaba, siendo sincero, jamás me habían molestado cosas como la lluvia o demás, de hecho para mi era revitalizante en cierto modo; me hacía sentir algo. Frío. Y aquél frío, me ayudaba a recordar que estaba vivo, que no había muerto y que, en realidad, seguía con los pies sobre el suelo.

Para mí, recordar que estaba vivo era tan importante como levantarse por la mañana y recordar que debo respirar. La miré de soslayo, no e había dado cuenta y mis pensamientos me habían hundido de nuevo la consciencia y había olvidado el ambiente. Estábamos en mitad del paso de cebra, y unas luces y unos pitidos me despertaron de golpe. Parpadeé varias veces y agarré a la muchacha de la muñeca, sacándola del paso. Una vez en la acera, la solté y la miré fijamente.

—No me importa estar mojado—contesté, con mi voz fría e inexpresiva. Había aprendido, que expresar sentimientos era mostrar tu debilidad frente a los demás. Por eso mismo, no era muy recomendable demostrar nada a nadie. Lo mejor era ser duro y frio como una piedra, lejano e inquebrantable.

Estaba bien a punto de dar la vuelta y seguir con mi camino, más esa vocecilla tímida y suave me hizo detener de nuevo mis pasos. Me giré y la miré.

—¿A dónde quieres ir?—interrogué, mientras miraba por encima de su hombro. Había unos hombres vestidos de negro que no me dieron muy buena espina. Hacía ya unos cuantos días que me perseguían, y no me hacía ninguna gracia. Puede que fueran de la organización, y eso no me apetecía nada. Miré a la chica, dudando. Puede que delante de mí, tuviera a la mujer que usaba la organización para atraerme hacia ellos, o puede que tuviera a la mujer que me ayudara a esquivarlos por esa ocasión. Me relamí los labios, y me llevé una mano al bolsillo, sacando un cigarrillo empapado. Mis manos temblaban; de hecho, siendo exactos, todo mi cuerpo estaba temblando. Pero no me importaba: eso sólo era un recordatorio más de mi existencia humana. Yo, definitivamente, era humano.

—Te... acompaño—dije, con un susurro tembloroso. Le aparté el paraguas, con mal humor—. No me tapes—renegué, con enfado. “Si me tapas,” pensaba, “si me tapas, olvidaré que estoy vivo”. Miré de nuevo por encima de su hombro, pero ya no había nadie. Temí tenerlo justo detrás, y giré de imprevisto, mirando tras mi espalda. No había nadie. Parpadeé de nuevo, tratando de quitarme todo eso de mi cabeza y dirigí mi mirada a la chica. Si seguía con ese comportamiento, lograría espantarla y aunque eso en general, me provocara un placer especial, aquella vez necesitaba a esa persona. O eso quería hacerme creer. Por algún extraño motivo que desconocía, estar a su lado me llenaba la piel de escalofríos; al inicio había deseado alegarlos al frío, pero cada vez más entendía que no se trataba de eso. Quería saber qué era.

—Andando—dije, determinante. Me puse el cigarrillo empapado en la boca. Sabía perfectamente que era inútil tal acción, pero necesitaba ese impulso; para mi el tabaco era mi otro gran necesario en la vida. Llenarme los pulmones de mierda me ayudaba a no sentirme tan mal. O sabría definir lo que sentía, tal vez fura lo que llamaban soledad. Sea como sea, aquel cigarrillo entre mis labios, calado de agua como todo mi cuerpo, me acompañaba y me daba más, incluso, que la joven del paraguas.
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Re: La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Thiara Still el Vie Abr 18, 2014 12:13 pm

-Miraba hacia los coches sin ocurrirseme otra cosa mas quedisculparme una y otra vez,  oyendo los pitidos e insultos que continuaron; pero era evidente, tendrian prisa, ¿o no?. Aun asi mi siguiente accion estaba planeado que fuera mirar al chico y soltar algo como: "mejor quitarnos de aqui en medio ¿no crees?" o algo asi, mas no pude llegar a efectuar tal comentario al adelantarse y tirar de mi sin previo aviso, cosa que me cogio por sorpresa y tuve que dar varios pasitos mas grandes para seguir su paso; ladee la cabeza cuando me solto en la acera, escuchandole sin interrumpir-.

¿Ah?, ¡oh, pe.. pero...! -me quede alli parada asintiendo dejandole ir sin intencion de pararlo o molestarlo; estaba claro que donde se dirigia no era lugar donde querria llevarme consigo ni tan siquiera para cubrirlo de la lluvia y no, no me digais que ya estaba empapado porque a cada gota que le cayera encima lo calaria y humedeceria mas; tenia frio, yo tenia frio y eso que iba abrigadilla, es mas, no estaba apenas mojada y casi queria temblar, asi pues, imaginadlo a el, pero.. tampoco queria ser una carga o plasta, a fin de cuentas ni tan siquiera me conocia y era normal que no confiara en mi. Me dispuse a darme la vuelta para seguir caminando cuando le escuche hablar una vez mas, por lo que de inmediato me volvi a escucharle y prestarle mas atencion-. Pues.. -me quede penando unos segundos, apenas llegaron a cuatro y sonrei ligeramente-; Pues mi intencion es llegar al hotel Marais. Hace poco que llegue asi que de momento me estoy alojando en él hasta que encuentre alguna casa.. bueno, contando con que me den el trabajo para el cual me he presentado hoy y...¡oh!; lo.. siento, no.. creo que te interese demasiado ¿verdad? jejejejj -susurre al ver que comenzaba a hablar demasiado, con un pequeño rubor avergonzada.

-Di un pequeño salto cuando aparto el paraguas de esa manera cayendoseme al cogerme despistada por completo, empezandome a mojar cubriendome con las manos para correr un poco tras el al llevarselo el viento-. Lo.. sien..to -dije de forma entrecortada al correr tras el paraguas hasta alcanzarlo agachandome con cuidado, lo cual hizo que se me fuera de nuevo al ir tan despacio, no obstante, acabe por conseguirlo mirandolo desde mi posicion, unos pasos mas alejada de el al salir tras ese molesto objeto-. ¿ah? pregunte dudosaechandome los cabellos a un lado; acto seguido eche a correr hacie al para alcanzarlo-; Claro, muchas.. gracias y siento hacerte perder el tiempo.

S..Si -corri hacia el hasta ponerme a su lado para seguirle-; tu.. ¿eres de por aqui? -pregunte con timidez para pensativa pararme y cerrar el paraguas caminando de nuevo a su lado-. No ire a tu lado dejando que te mojes.. si lo haces tu tambien lo hare yo.. -dije mientras acababa de cerrar el paraguas de manera trankila-. ¡Oh! - suspire siguiendole en silencio para seguidamente con suma timidez coger su chaqueta para pararle dandole elparaguas-; dame un segundo, no tardare -me aleje y al volver me limpie la cara al estar chorreando de agua y abri mi mno de manera que no se mojaran un par de cigarros-. Aqui tienes; lo siento pero no me he traido mucho dinero encima. Fumando eso solo absorveras agua jejejjeje; cogelo, tomalo como agradecimiento por.. ayudarme -dije finalmente con un hilo de voz dando un estornudo y seguidamente un suspiro-. Ya.. ya podemos continuar -susurre comenzando a caminar sin borrar una suave sonrisa aunque la verdad.. es que estaba de lo mas incomoda al sentirme algo mojada y cansada, pesandome un poco mi propio cuerpo ya de tanto caminar, pero no me quejaria ni lo esteriorizaria por lo que segui con la sonrisa sin perder el paso-.
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Re: La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Daniel L. Martin el Vie Abr 18, 2014 3:26 pm

Desvié la mirada cuando se le deslizó el paraguas de entre las manos por mi culpa. ¿Que si no me sentí culpable? No. Simple la respuesta, ¿cierto? Pero no, esa era toda la verdad, no me sentía culpable por haberle hecho caer el paraguas, y no pensaba disculparme por ello. Me quedé con las manos metidas en los bolsillos, y apenas la había esperado para empezar a andar y guiarla hasta el hotel que me había mencionado. Así que estaba de paso, ¿no? Aquello que me hacía dudar todavía más de ella, pero ya le había dicho que la acompañaba, así que ya no me iba a negar. La miré de reojo cuando se puso a mi altura y cerró el paraguas.

Tuve que cargarme de completa y absoluta paciencia, para ser sincero. ¿Es que era absolutamente estúpida? Porque lo parecía.

—¿Necesitas sentirte viva, acaso?—pregunté, con un creciente enfado que no sabía bien de dónde venía—. No deberías ha...

De repente, un fogonzado apareció en mi mente. La vi a ella, no hacía mucho tiempo. En sus manos había una prueba de embarazo que había resultado positiva. Parpadeé levemente y la miré de nuevo. Me confundió cuando vi que se alejaba de repente.

—Esta chica es estúpida...—murmuré. ¿Aún estaría embarazada?  No me había fijado bien en su cuerpo, debido a la cantidad de ropa que llevaba por el frío. Me fijaría ahora en cuanto volviera.

No tardó mucho tiempo. Me sorprendió su mirada feliz, al mostrarme un par de cigarrillos en sus manos. Y de repente, algo. Algo. Algo en mi pecho, zumbando, vibrando, temblequeando cual hoja con el viento. No era mucho, pero era algo más de lo que solía darme la presencia de un ser humano. Mucho más. Giré la cabeza, no podía soportar esa mirada brillante, es mirada completamente liberada de cualquier pretensión. De alguna forma, sabía que no había nada malo detrás de esos ojos, de alguna forma... mi corazón palpitó distinto.

—No.—Negué con la cabeza a la vez que chasqueaba la lengua, como para re-asegurar lo que estaba diciendo—. No los quiero.—Alcé los hombros, con despreocupación y cierto desinterés—. No te los he pedido—confirmé, sin darle mucha importancia. Miré de soslayo el paraguas que había en mi mano, el cual era suyo. Sin decir nada, lo desplegué y lo puse sobre su cabeza.

—Estás embarazada—afirmé. No había nada que pudiera decir contra eso, lo había dicho con completa seguridad—. Soy frío y desalmado, pero no tanto.—La miré, torciendo una sonrisa de lado, echando a andar de repente. Ignoraba que mi propio temblor fuera tan grande como para hacer vacilar el paraguas en un aspavientos como aquel. Agarré la mano de la muchacha, y puse el paraguas en él. Mis manos estaba heladas, y procuré soltarla cuanto antes. No porque me importara realmente que mi contacto la hiciera sentir frío, sino porque odiaba el contacto físico con cualquier persona, sin embargo, al tocarla vi otro recuerdo de ella, todavía más intenso al estar en contacto directo con su piel. Había voces, muchas voces a mi alrededor; era como si yo fuera ella. Un sonido de coche, un chirrido de los neumáticos, y choque brutal. Entendí que no era un recuerdo exactamente; más bien, era como una sensación que ella tuvo en el pasado, como un recuerdo dentro de su cabeza, de ella misma, algo construido.

Logré apartar mi mano, pero estaba seguro de que había permanecido sobre su piel, más de lo usual. La miré de refilón, sintiendo su mirada sobre mi cuerpo.

—¿Qué piensas de los coches?—susurré, en una pregunta vaga que trataba de fundirse en la mente de la joven, hurgar en su pasado, satisfacer mis necesidades psíquicas (o tal vez sociales, quien sabe, puede que también tuviera de eso). Unos pasos detrás de mi, me sacaron de ese extraño trance, miré de reojo, y descubrí a la misma figura negra que siempre veía. Me agazapé a la chica, aprovechando que el paraguas nos mantenía lejos de su vista. Debía de tener un posado muy serio, notaba la incomodidad de la joven, y para que yo notara algo de alguien, debía de ser un sentimiento bastante fuerte.

Seguí andando como si nada, la figura dobló la esquina y se perdió en la lejanía. Mas no me confié. Miré por mi chaqueta, medio loco, obsesionado con que me hubieron colocado algún localizador. No había nada.

—Ya casi hemos llegado—expliqué, como tratando de desviar la atención de mis obsesivas y extrañas acciones. El cigarrillo no se movía de mi boca al hablar, tenía experiencia en eso. Siempre un cigarrillo en mi boca, algunas veces encendido, la mayoría de veces apagado, pero siempre un cigarrillo en mi boca.

El inmenso edificio del hotel se plantó frente a nuestras narices, imponente y elegante. Los muros, de color rojo palpitante, estaban algo más grises de lo usual. La calle a la que habíamos salido, era ancha y ya estaba mucho más transitada. A decir verdad, estaba repleto de paraguas con piernas. Miré de lado a lado, y comprobé de nuevo mi chaqueta y vaqueros. Miré incluso dentro de la bolsa de plástico.

—Sólo nos falta cruzar y...—medio murmuré, cabizbajo. Definitivamente, las relaciones sociales no eran demasiado lo mío. La tuve que agarrar del brazo cuando vi de repente a un tipo pasar por delante como Pedro por su casa. Chasqueé la lengua y dije una maldición en francés. De repente, pensé en algo, algo que cruzó mi mente en un rápido segundo. ¿Y ella? ¿A ella le habían puesto el localizador? Miré a ambos lados de la calle, con movimientos bruscos y rápidos. La chica debía de estar alucinando. Me importaba un comino y medio. Empecé a mirarla a ella, primero por un lado, luego por el otro. Le di la vuelta, le palpé los vaqueros sin consentimiento (ignorando sus posibles quejas) y... voilé! Ahí estaba, un diminuto localizador de la marca Tchikjliet, de Polonia. La que siempre usaba la organización. Chasqueé la lengua, frustrado, y la agarré de ambos hombros.

—Kto ty palancie?—pregunté, en polaco, mostrándole el localizador. Se me cayó el cigarrillo, pero no era un buen momento para preocuparse por ello—. Jesteś w organizacji?—interrogué de nuevo, pero nada. Por su cara supe que no sabía nada de anda. La solté y la agarré del brazo. Sin quererlo ni beberlo, la había metido en eso. Tiré el localizador al suelo y lo pisé con todas mis fuerzas. El pequeño chasquido que se escuchó, me dejó sin dudas de que estaba destruido, y con ella toda la información que había logrado gravar de nuestra conversación. Sin soltarla del brazo, eché a correr, cuando apenas se estaba poniendo en rojo el semáforo. La calle era larga de cruzar, pero lo logramos. La guié rápidamente hasta el hotel, sin permitirle que me llevara la contraria, prácticamente. La tenía agarrada muy fuerte contra mí.

—Coge tu habitación—le susurré en el oído—. Mira, chica, sé que no me conoces... Pero si no haces lo que te digo, todo puede acabar terriblemente para ti. Sé que es difícil de creer, pero yo soy el bueno de la peli, ¿vale? Coge tu habitación, y subiremos tranquilamente, ¿de acuerdo?—Bajé el paraguas, quitándoselo de la mano y lo cerré lentamente, mientras la miraba a los ojos—. ¿De acuerdo?—repetía, pues parecía que estaba algo conmocionada por todos los sucesos y no sabía muy bien qué debía hacer. Desde lejos pude ver cómo se acercaba el hombre de negro, con sus pasos fuertes y marcados. Hice una mueca con la cara y la miré fijamente—. Mírame, ¿vale? Debes confiar en mí. Debes hacerlo, ¿vale?—dije, con la voz más dulce que sabía poner; creo que jamás había puesto una voz tan dulce—. Entra ahí, y coge la habitación, luego subiremos, y ahí... te explicaré la situación, ¿de acuerdo?
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Re: La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Thiara Still el Vie Abr 18, 2014 4:11 pm

No.. no los quieres?; pero por.. -alce la mirada quedandome en silencio al ver que me respondia la pregunta k estaba por hacer; agache la mirada mirando los cigarros tratandolos de cubrir para que no se mojaran-; pero.., se que no me lo has pedido, yo quise comprarlos como agradecimiento, solo eso asi que.. -respondi algo trista el ver que de primeras no me los aceptaba-. No tienes por que sentirte mal ¿vale?, lo he hecho por propia voluntad, ademas yo no fumo y es una pena tirarlos ¿si? -trate de convencerle de manera amable tendiendoselos de nuevo con una dulce sonrisa-. Vamos puedes coger.. ¡oh! -agache la mirada asintiendo-; asi que es por eso?, porque lo estoy? -pregunte inocente cabizbaja. Di un suspiro asintiendo compo respuesta para volver a hablar seguidamente-.si.. supongo que.. ya empieza a notarse me ponga lo que me ponga no? -dije amistosa alzando acto seguido una mano acariciandome la abultada barriguita bajo las ropa al tocarla-.

Yo no, yo no he dicho ni creo eso; no te conozco ¿por que deberia juzgarte tan rapido y a simple vista?, quizas... tenga tus motivos para no se.. comportarte asi?; siempre los hay -susurre de manera audible cambiando la expresion de mi rostro-. Sobre.. los coches? en cierto modo me estaba sintiendo fatal, la melancolia y tristeza llegaban a mi en rafagas pero.. el.. el no o sabia; habia decidido salir adelante con todo a pesar de estar sola y iba a lograrlo, debia lograrlo porque en exactamente cinco meses no seria por la unica que debia luchar. Yo debia levantarme a pesar de que me doliera, pero el no tenia la culpa de que me sintiera tan mal y miles de sentimientos negativos se apoderaran de mi en ese momento, el no podia saberlo y no debia portarme mal o ser mala con el, de mis labios, no podian salir malas palabras-. Hace.. hace tiempo que no me monto en uno, no.. no se, realmente... no tengo ni tan siquiera carnet, aunque, me has pillado, sinceramente me dan un poco de miedo-respondi siendo honesta ahora con mi cabeza agachada, con la mirada fija en el suelo sin atreverme ni tan siquiera a levantarla; suspire, suspire de nuevo para evitar un sollozo; no otra vez no, no lloraria pero... me sentia tan pero tan culpable.. todo habia sido por mi culpa ese dia y era algo que sabia que no superaria con nada; si no hubiera sido por mi... el ahora estaria vivo y bien, quien sabe? quizas con buena vida y... en fin, el pensa aun me hacia sentirme mas culpable si cabia una y otra vez, ademas... los recuerdos duelen tanto..-.

¿Pero que haces?, dejame o gritare -adverti primeramente poniendo mas roja que un tomate-. No no, pero que haces? -le di en la mano al notar que me toqueteaba las piernas, dando un paso atras algo asustada sin bajarseme el rubor dispuesta a correr todo lo que fuera necesario si mi vida dependia de ello-. ¿De que me estas hablando?-respondi sin llegar a entenderle ni papa, ladeando la cbeza sin acercarme demasiado muy extrañada; pero en que idioma me hablaba y que era ese aparatito tan minusculo?; de veras, comenzaba a estar muy perdida y darme mala pinta todo aquello, no se, un mal presentimiento quizas.. tan solo esperaba poder equivocarme-.

¿Pero que..?, ¡¡¡noooo!!!; su... suel.. ¡¡sueltame!! -dije tratandome de liberar de su sujeción a pesar de serme imposible viendome obligada a correr junto a el-; ¿donde me llevas? ¿llegar a donde?; sueltame por favor -dije asustada casi con suplica tropezando algunas veces al llevarme practicamente de rastras con el a la fuerza-. Me haces daño, por favor.. no me hagas daño; sueltame, voy a caerme, por favor.. -dije casi suplicante terriblemente asustada tratandole aun de seguirle siendome bastante dificil seguir su ritmo, para que mentir-.Ha..re... Hare lo que qui...eras pero... por favor.. sueltame -volvi a pedir entrecortada sin saber que ocurria, sin idea de nada y aun siendo atrrastrado por el desconocido del cual ahora que caigo ni tan siquiera sabia su nombre-.

El.. bueno? -pregunte sin comprender nada pero por fin parando, respirando agitada, nerviosa, con el miedo aun a flor de piel y medio asfixiada de la carrera-. ¿El bueno de la peli? ¿pero que ocurre, que pasa?; ¿quien.. eres? -miles de preguntas bombardeaban mi cabeza a la cual no halle ninguna respuesta por el momento; estaba algo ida y mas concentrada en tratar de calmarme yoahora mismo, eso no debia ser bueno para mi, estaba completamente segura.. una vez mas..; seguidamente solo una orden para ser repetida un par de veces mas fue lo que oi, comprobando por mi misma que la ultima repeticion hecha acabo siendo algo mas tierna, de manera que era una peticion mas que una orden, por lo cual, cedí sin negarme; tampoco le conocia y no queria que me hiciese daño, la verdad, por lo que asenti mirandolo a los ojos ruborizandome, como no, hasta asentir-. Ouais, d'accord -dije en frances tratando de recuperar el aliento. Sin perder mucho tiempo ni entender nada entre mirandole de nuevo, pero supuse que no queria que le esperara, asi que simplemente hice lo que me pidio.

Entre de manera rapida y aun agitada pedi las llaves de mi habitacion, girandome para avisarlo alzando ola mano con ella-; ya la.. tengo -dije mirando hacia el y espere a que viniera, seguidamente cogi el ascensor y le di al piso esperando; se cerro la puerta y alli estaba yo; sola con un desconocido al que habia hehco caso y seguido instrucciones por miedo mas que nada, subiendo ambos hacia mi habitacion sin saber ni tan siquiera que me explicaria.. ¿me contaria una mentira?, podiblemente me la tragara y ni me diera cuenta que estaba mintiendo, si asi era yo, aunque.. quizas.. le perseguian y necesitaba mi ayuda? y si decia  la verdad¿?, eso o.. simplemente me violaria, robaria o mataria al llegar; por si no tenia miedo aun mas se apodero de mi y ni me atrevia a mirarle; junte las manos sobre mi panza preocupada y sin saber como mi voz salio sola poco antes de llegar-. Thi..ara, mi.. mi nombre es Thiara -consegui decir recordando lo de chica y le mire sin saber apenas que expresion poner.. por suerte el ascensor se abrio y me apresure a salir algo agobiada, suspirando agotaad nada mas llegar a la puerta comenzandola a abrir-. Esta es.. -dije invitancole a pasar, al manos asi me quitaria la duda que tenia y sabria que estaba ocurriendo, aunque.. dicen que la curiosidad mato al gato ¿cierto?; pero yo siempre habia sido muy curiosa...

Tras el pase a la habitacion cerrando la puerta tras de mi y quitandome la bufanda la coloque en el perchero; luego me quite la chaqueta imitando la accion anterior y me aproxime aa la cma sentandome en ella quedandome con un ancho jersey rosa y las mayas grises que llevaba; me quite los pies y coloque sobre el final de mis pantalones los calcetines para estar mas comoda y calentita. Mire distraidamente mis pies unos segundos y alce la mirada quitandome el flequillo de la cara sutilmente con uno de mis dedos para acto seguido mirarle esperando alguna respuesta aunque.. no le agobiaria, tampoco queria enfadarlo-.

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Re: La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Daniel L. Martin el Sáb Abr 19, 2014 1:42 pm

Me quedé más tranquilo cuando vi que me avisaba para subir. No dije nada, tan sólo me dirigí a donde estaba y la seguí. La miré de reojo cuando la escuché balbucear su nombre. Dudé sobre decirle el mío. Opté por no decirle nada, cuanto menos supiera de mí, mucho mejor para ella. La vi temblando, pero nunca se me había dado bien eso de reconfortar a la gente, así que preferí no decir nada, simplemente.

Me invitó a pasar. Como estaba empapado de arriba a abajo, sólo entrar, cerré la puerta y me empecé a desnudar. Tiré toda la ropa al suelo.

—¿Toalla?—pregunté, mirándola fijamente. Estaba temblando, y la voz había dado un altibajo muy extraño. Tan sólo me había dejado los calzoncillos puestos, pero tampoco creía que fuera buena idea quitármelos delante de una mujer asustada. Me abracé a mí mismo y me froté los brazos, en un vano intento de calmar el frío. Miré el sofá en el que estaba la chica y me encogí de hombros.

—Tenemos tiempo, no te preocupes.—Mas me acerqué a la ventana y miré por la rendija. Estábamos en un piso muy alto y no podía ver nada de la calle con exactitud. Chasqueé la lengua, frustrado—. Sólo... sólo es para secarme un poco.—Expliqué a la chica, mirándola fijamente. Le hablaba sobre la toalla. Me iba a sentar en el sofá, mas no lo hice debido a la humedad de mi cuerpo. Me quedé de pie, frente a ella.

—Lo que ocurre... es algo complicado, y cuanto menos sepas, mucho mejor, ¿vale? Pero la cuestión, es que... alguien me está siguiendo.—Miré mi ropa tirada por el suelo y decidí acercarme a ella y cogerla—. ¿Tienes secadora? Estoy pidiendo mucho, pero me iría bien.—La miré de refilón, sin fijar mucho mi vista directamente en ella. No es que sintiera vergüenza ni nada parecido, la desnudez no me provocaba ningún tipo de pudor, pero la notaba tan extremadamente incómoda, sin querer, estaba tratando de evitarle un peor trago. Era algo inusual en mí; pero después de todo, era la primera persona con la que hablaba tras un largo lapso de tiempo. Y al fin y al cabo, era un ser humano, ya que el frío no dejaba de recordámelo.

—Hay algo... que me pasó en el pasado y ahora me estan siguiendo. El mayor problema, es que me han visto contigo, y temo que ahora estés implicada en todo esto. De hecho, el hecho de que te colocaran un localizador a ti, y no a mí, significa que escucharon nuestra conversación. No te preocupes, aunque lleguen al hotel, no corres peligro. Te sacaré de aquí antes de que logren llegar.—Chasqueé la lengua y la miré, con una sonrisa cínica—. Creo que es la primera vez que hablo tanto, ¿por qué te me has cruzado, Thiara?—pregunté, mientras estiraba una mano, dejando la palma abierta hacia arriba—. Ya que estamos, dame un cigarrillo—dije, prácticamente exigiéndolo.
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Re: La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Thiara Still el Vie Abr 25, 2014 7:41 am

-Me habia acomodado en el sofa que habia en dicha estancia, ladeando la cabeza apoyada hacia atras algo mas acomodada; cerre los ojos unos segundos hasta volver a oir su voz, lo cual me hizo mirar hacia el quedandome perpleja, es mas, yo diria que me cara habria sido un poema al comenzar a bajar la mirada lentamente para acabar comprobando que su ropa estaba en el suelo-; ¡¡oh dios!!; pero que.. ¿que haces? -pregunté desviando de inmediato la mirada roja como un tomate, abriendo los labios pero atascandoseme las palabras en la garganta de tal manera que ni tan siquiera con tartamudeos o balbuceos iban a salirme, por lo que decidi cerrarlos completamente avergonzada y sin saber donde mirar, es mas, no sabia ni donde meterme ahora mismo, para no exagerar queria desaparecer-.

¿To..tototooo.. allas?, pa...¿para que quiere... ¡¡ahh!!; s..si claro tengo.. tengo toallas, enseguida... enseguida voy a por.. ellas.. -consegui decir a duras penas con un hilo de voz levantandome rapidamente para ir a por ellas al baño incorporadoque tenia dicha habitacion y antes de coger la que estaba negue y me agache con lentitud frente al mueble blanco-; toallas.. toallas.. veamos.. toallas mas grandes que esta y.. ¡¡ahh, aqui esta!! -alce la mano para apoyarme en el mismo mueble y levantarme con cuidado saliendo de este-; aqui tienes las to..toa.. llas, no deberias coger fri.. -mis palabras se cortaron por un pequeño grito al resbalar, por suerte consiguiendo sujetarme cuando pegue algo brusco con la espalda en el marco de la puerta. Menudo susto me habia dado, no si al final el corazon lo echaba hoy por la boca como minimo, estaba casi segura de ello; pero ahora.. ahora el chico estaba medio en bolas en mitad de mi habitacion cogiendo frio y.. casi sin ropa, ¡¡oh dios!! debia darme prisa.

Me acerque a el pasandole la toalla por encima aprovechando que miraba por la ventana y sonrojada le sonrei nada mas mirarle; asi que.. ¿te estan siguiendo?; es.. esta bien no preguntare -susurre retirandome un poco de el timidamente, desviando la mirada-. Mmm.. lo siento pero aqui no lo hay, aun asi.. voy a tendertelas aqui dentro e.. ire a coger mi estufita, quizas asi...  pero tapate bien, no cojas frio y sientate, no te preocupes... -añadi tirando un poco de el sin forzarlo demasiado, pero con intencion de que se sentara-. Ire a por.. enm.. la.. la estufa ¿si? -dije nerviosa señalando el pasillo y me encamine a la ropa mirandola en el suelo para acto seguido agacharme como buenamente pude para alcanzarla-. Empezar a.. estar ya gorda es de lo peor ¿sabes? jejejjejej -comente tratan do de ser amigable y romper un poco el hielo, pues seguramente pensara que soy tonta como minimo-. Bue... bueno ire a por la estufa y se te secara enseguida -susurre con una tierna sonrisa y me encamine hacia el tendedero interior colgando la empapada roopa, seguidamente fui a por la estufa de pie y tras conectarla la acerque un poco-. Espero que no.. tarde demasiado..

Enm, esto.. oye chico..
-dije sin saber su nombre con algo de ropa seca en mis manos tendiendoselas-; lo siento pe..pero es lo que tengo, aun asi.. puede valerte para un rato al ser de premama.. -sonrei apurada pero tratando de ser todo lo amable que sabia-. Al.. menos tendras menos.. menos frio ¿no? -pregunte inocente preocupada por el-.

¡¡oh!!.. -dije acercandome al verle la mano extendida con la intencion de darle la mia, pues.. me la estaba pidiendo ¿cierto?, ¿que mas podia ser?; iba a poner mi mano con la de el cuando le oid lo del cigarro; claro, pero que tonta... eso.. enm.. eso tambien podia ser, de hecho, lo era jejejje-. Cla..claro -dije retirando fugazmente la mano con el rubor a flor de piel y busque con la mirada la mesa donde los habia puesto, caminando hacia ellos mirandolos unos segundos antes de cogerlos poco despues-. Es.. esta bien, te creo asi que.. hare lo que me digas; no quiero... no quiero meterme en lios, por favor.. -susurre girandome casi suplicante con la mirada; suspire y me acerque sentandome a su lado dandole los tres cigarros que anteriormente habia comprado-. N.. no fumo asi que.. eso lo hace todo tuyos -volvi a decir sonriendole amistosa una vez haberlos puesto en su mano-.

Sien... siento haberme.. cruzado en tu camino -respondi con un hilo de voz retirandome un poco manteniendo una distancia para no incomodarlo y suspire apoyando la cabeza de lado en el sofa-. No se como lo hago pero.. siempre acabo metida donde menos me llaman o menos debo estar, es curioso, por mucho que intento huir de todo eso es como si.. me persiguiera a mi; disculpa.. ya no se ni lo que digo -dije casi sin mirarlo, algo mas acomodada-. ¡¡Ohh!! pero que educacion la mia.. ¿tienes hambre?, puedo... hacer algo de comer para los dos si quieres mien..tras se seca la ropa -dije mirandole por fin, pero de vez en cuando desviando la mirada sin saber bien mantener la ajena, pues hasta ahora con pocos desconocidos lo habia logrado-. ¿Te.. apetece algo en concreto, no se.. me da mal cocinar.. o eso creo -volvi a decir algo parlanchina y nerviosa, aunque tampoco queria un ambiente incomodo y silencioso; observe al chico esperando respuesta algo mas acomodada de lado en el sofa acariciando mis brazos de arriba a abajo al estar un poco mojada-.
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Re: La musa de un artista sin corazón | Thiara Still

Mensaje por Daniel L. Martin el Mar Jun 10, 2014 11:40 am

Acepté de buena gana la toalla, usándola al instante. Empecé a frotar el pelo con fuerza y después me rodeé entero y me agazapé a la tela como si fuera lo único que me quedaba en vida. Me dijo que podía sentarme en el sofá, así que lo hice, tranquilamente, tratando de no rechazar su contacto como si quemara. Ella no dejaba de hablar, más tampoco se me hacía desagradable.

Me pareció divertida en cierta forma su reacción cuando le estiré la mano. Sonreí ligeramente, cogiendo los cigarrillos. Me puse uno entre los labios, pero no hice acto de encenderlo. No necesitaba encenderlo para sentirme mejor. Tener su tacto entre los labios, ya se me hacía reconfortante.

—No es nada. Siempre hay gente a la que se le da bien aparece en los momentos menos oportunos. No te has de sentir mal por ello.—Alcé una ceja, expectante, viendo cómo recogía la ropa del suelo y la ponía frente a la estufa. La escuché preguntarme si quería algo de comer. ¿Sinceramente? Comía muy poco y de vez en cuando, tal vez por eso estuviera tan delgado.

—No, no quiero comer—contesté, seco. Observé su barriga, mucho más notoria sin toda la ropa de abrigo. Debía de estar de unos 4 meses. Sin embargo, no parecía que hubiera nadie más en aquella habitación. ¿Qué habría pasado con el padre? Tal vez… los recuerdos del accidente de coche tuvieran algo que ver. Fuera lo que fuera, estaba claro que estaba sola. Miré hacia el suelo, negando para mí mismo—. ¿Quién murió en el accidente de coche?—pregunté, sin pensarlo demasiado. La verdad es que no tenía demasiado tacto al hablar, no es como si me preocupara herir a la gente. Jamás me había tenido que preocupar demasiado por gustar a la gente de alrededor. Me querían por interés, o me rechazaban por miedo, nadie había tenido jamás un interés por mi persona, sólo como persona; así que siempre me lo había tomado de aquella forma. Era yo, yo sólo frente a la nada.

—Has dicho que te daban miedo, ciertamente, si te dan miedo, es porque algo ha ocurrido con ellos. Lo más usual es un accidente de coche. O bien tú estabas en él y te diste un buen susto, o bien alguien a quien tu querías le ocurrió algo. Dado que estás embarazada pero no hay pista del padre por ningún lugar en esta habitación, soy dado a pensar a que es el padre del niño el que murió. Sin embargo son sólo suposiciones mías, es por eso que pregunto. Aunque estás en tu derecho de no responder, supongo que te debo estar pareciendo un prepotente ahora mismo. Si te soy sincero, no sería la primera vez que alguien me lo dice, tampoco es como si me importara demasiado. Sin embargo, estoy seguro de que en cuanto desaparezca de tu vista, te sentirás mucho más relaja…—Me toqué el pecho, con expresión de dolor. El colgante de la organización ardía. ¿Qué estaban haciendo? ¿Querían provocar que me lo quitara? Gruñí por lo bajo, mientras me quitaba la toalla, dejando a relucir el colgante en forma de diamante, el cual estaba al rojo vivo. Traté de separarlo con la cadena, pero quemaba todavía más. Grité abiertamente entonces, sin poder evitarlo. Cogí rápidamente y me lo quité. Y ya está, no había más.

—Mierda…—murmuré, mientras miraba el colgante. Ya sabía qué es lo que estaba pasando… Me abalancé hacia la muchacha, agarrando mi ropa de forma rápida, poniéndomela, mientras la agarraba de una muñeca. La arrastré hasta la puerta de la habitación, la iba  abrir, pero ya no dio tiempo.

El colgante de diamante explotó sin más. La protegí todo lo que pude con mi cuerpo. Varios trazos de madera de algunos muebles saltaron a mi piel desnuda y la hicieron trizas. También me saltaron algunos cachos de cristal. Por la ventana, vi cómo subía un helicóptero a toda caña. Un enorme foco se centralizó en la habitación.

—¡Daniel! Sal de ahí ahora mismo junto a tu compañera. Quedáis arrestados en nombre de la policía de Polonia.—Me quedé atónito, ¿se hacían pasar por la policía de Polonia? Lo peor no era eso, sino que ahora también buscaban a la muchacha. Chasqueé la lengua, sin ganas. Sólo me faltaba aquello.

—Vale, está bien, Thiara, te he de pedir que te calmes, ¿vale? Si me haces caso, no nos va a pasar nada. ¿De acuerdo? Has de seguirme el rollo. Te voy a explicar lo que voy a hacer, y te voy a decir qué quiero que hagas tú, has de hacerlo bien, ¿vale?—Me asomé un tanto, por suerte la puerta estaba algo escondida y aún no nos habían pillado. El helicóptero se mantenía en alto; a pesar de la luz, pude distinguir a Cuervo, con aquel horrible parche en el ojo y el megáfono en la mano. Si Cuervo estaba ahí, es que estaban muy seguros de que estaba ahí—. Vale, Thiara, escúchame. Ahora yo voy a salir ahí, ¿de acuerdo? Mientras tanto, quiero que tu salgas y…—Me palpé la cabeza. De repente, la cabeza se me empezó a llenar de recuerdos de gente. Era de gente de mi alrededor, de gente que estaba en el hotel. No sabía qué estaba pasando. Me empecé a tambalear, todo me daba vueltas y de repente caí al suelo. Parpadeé y meneé la cabeza. Entraron de sopetón, derribando la puerta y colándose por las ventanas desde el helicóptero.

Me alzaron del suelo, sin cuidado alguno, creo que también agarraron a la otra muchacha. Me ataron y me sacaron del edificio. Me hicieron entrar en un coche negro de cristales tintados. A ella se la llevaron a otro coche. Pude echarle una mirada antes de que la subieran al otro coche. A pesar de que estaba medio grogui, pude sentir el miedo en sus ojos. Mi corazón, de nuevo, palpitó a su ritmo.

Thiara, ¿por qué apareciste en mi vida?
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