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Historia/Ambientación

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Historia/Ambientación

Mensaje por Morphine el Dom Abr 06, 2014 5:33 pm


Ambientación


Han pasado un par de siglos desde que la revolución rompió el sistema monárquico. Gritos de Libertad, Igualdad y Fraternidad se oían en las calles. La corona fue despojada de sus joyas y el oro fundido para alimentar al pueblo. Los reyes condenados a la guillotina, su sangre azul corrió por las calles de Paris bajo los píes de los que alguna vez fueron sus súbditos, ahora gritando eufóricos su muerte… Pero bueno, eso ya es cosa del pasado, ¿no?

Paris del siglo veintiuno, cuna de la moda, el arte y lugar preferido por cientos de turistas cada año. Un sitio donde los visitantes y lugareños se divierten yendo al Casino probando su suerte, y —quizá — así aumentar sus francos. Hay quienes gracias a una buena racha en alguno de los juegos han conseguido el dinero suficiente para poder comprar alguna de las exclusivas mansiones en el área acomodada de la ciudad; mientras que, a los pobres infortunados que acaban perdiendo todo se les suele ver pasando las noches en el Hostal a un lado de la carretera.

Una ciudad como cualquier otra ¿verdad?

Hay rumores. Entre los parisinos se oyen murmullos que cuentan de criaturas extrañas que han sido vistas rondando la ciudad. Animales que nada tienen que ver con la escasa fauna local. Muertes inexplicables y macabras, cuerpos sin sangre en sus sistemas. Seres capaces de manejar los elementos, extraños ocultos en las sombras portando siempre una cruz y extrañas armas. Entes que no envejecen… Y hay quienes juran haber visto a una joven que es la viva imagen de Marie Antoinette deambulando por las calles parisinas, acompañada de alguien —quizá demasiado— parecido al difunto Rey Luis XVI.

Algo extraño se está tejiendo en las calles, demasiados susurros. Se vuelven a oír palabras como Revolución y Libertad. Nombres que desde hace mucho no eran mencionados más que en los libros de historia— Napoleón, Robespierre — están siendo oídos con regularidad. Muchos son quienes están totalmente ajenos a lo que está preparándose para emerger; los que sí, ya han tomado bando. Y tú, si es que logras averiguar los secretos tras la pintoresca Paris…

¿Estarás a favor de la Revolución, la Corona, o serás de aquellos indiferentes que se mantienen al margen? ¿A qué lado te unirás?


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Última edición por Morphine el Vie Jun 13, 2014 6:28 pm, editado 5 veces
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Historia

Mensaje por Morphine el Mar Mayo 06, 2014 4:58 pm


—Ville du Crise
Fragmentos extraídos del diario de Vincent Le Brun, el único ejemplar se encuentra en la biblioteca Nacional de Francia.

Diecinueve de enero de mil setecientos noventa y tres.

La sentencia del rey está definida. Ya no hay vuelta atrás; mañana, después de los largos e interminables días de luchas, crisis e ira, se acabará la ineptitud de su majestad. Todo se reduce al sordo grito que interrumpirá el silencio, terminando así, junto a la guillotina, la vida del que alguna vez, fue obligado a reinar.

Desconozco el paradero de la Reina. Muchos ciudadanos sospechan que recibirá el mismo destino que su marido. Confío en que, el diputado Robespierre tomará las decisiones respecto al caso, siendo guiado por la santísima divinidad.

Dieciocho de octubre de mil setecientos noventa y tres.

Dos días se marcan en el calendario desde el abandono de María Antonieta a sus hijos, para así reencontrarse con el rey. Puedo apostar a que ninguno de los pocos que quedamos, sabe lo que sucederá con los descendientes de los gobernadores. Entre ellos se encontraba el próximo sucesor, Louis XVI, aunque somos conscientes de que jamás llegará a la corona. Lo único que creemos, es que abandonará el mundo de la misma forma en la que sus padres lo hicieron.

Veinte de noviembre de mil setecientos noventa y tres.

Pocos de los que restamos creen en la revolución como solución a los que nos aqueja. Puedo sentir como el silencio comienza a gobernar los estrechos pasillos de este refugio a las afueras de Francia. Tal vez se deba a que ya nadie mira la catástrofe como respuesta a todas nuestras preguntas, pero aquí, donde los rumores se esparcen casi como una enfermedad, no es seguro mencionarlo.

Nadie puede asegurar si llegará a los oídos de Robespierre, pero es mejor que no lo haga…
Cualquiera que esté en contra de la revolución, será condenado a la guillotina.  

Dos de febrero de mil setecientos noventa y cuatro.

Hoy he recibido nuevos rumores. No tengo acceso a información concreta, puesto que sigo oculto. Todo sea por mantenernos a salvo. Tan solo quedamos diez de los que éramos, de las familias asustadas y soldados que eran padres de las mismas. Se han ido, no puedo decir más. Debo admitir que la idea de abandonar la amada Francia suena tentadora, pero hay algo que me incita a quedarme y…

Ese algo, precisamente, son los rumores. No quiero creer en ellos, ni en lo que cuentan por ahí. Sin embargo, no puedo dejar de escuchar a la gente hablar de los… “ayudantes” (lo escribo así, porque varios murmuran que son los presidentes de la asamblea) de Robespierre.

No son humanos, o eso se dice. Cuentan que poseen símbolos extraños, que meditan, que saben que ocurrirá con la Francia. Se hacen llamar chámanes, les han hecho creer a todos que tienen la solución a la crisis.

Luego están los tigres, grandes felinos que acosan al ejército. Dicen que son ágiles, demasiado racionales, que incluso si se les mira se puede observar el aire humano en la mirada.

No he escuchado más. Temo por el futuro de la patria.

Treinta de marzo de mil setecientos noventa y cuatro

Ya es definitivo. Los rumores se extendieron hasta encontrar la verdad detrás de ellos.

Hay seres, chámanes, principalmente espiritistas. Están a favor de Robespierre. Todos ellos siguen buscando la forma de revivir la revolución, pero hay solo una razón por la que no lo han logrado: las brujas. Se murmura que son muchas, que están en contra de todo esto, que todas se camuflaban muy bien como simples humanas de la alta burguesía.

Algunas han creado a los que rugen por las noches y alejan el sueño. Ya no hay solo tigres, sino también lobos, ratas que no se comparan a las que he visto, aves… entre otros. Todo con el propósito de volver a la monarquía, de terminar con esto que solo ha pospuesto la llegada de la paz, y ha traído consigo la muerte de miles de franceses inocentes.
Desconozco si hay más especies. Por ahora me fio de los soldados. Comienza a escasear el alimento y…

– El resto de la página fue arrancada –

Treinta de agosto de mil setecientos noventa y cinco

Todo se ha puesto un poco más complicado, al menos para mí. Tengo en mis manos aquello que solo puede significar una cosa: acabar con la república que ha reemplazado a la monarquía, y terminar con los múltiples cambios a la constitución.

Ocurrió hace dos noches. Aun no estaba dormido cuando oí los golpes insistentes en mi puerta. Entendí con ellos que corría peligro, cualquiera hubiera preferido apagar las velas y esconderse en algún lugar. Sin embargo, yo me sentí incitado cuando la desesperación acompañó el ruido. Lo que fuese que se escondía detrás de la madera, debía ser algo inofensivo, aun así y pese a no tener conocimiento sobre las armas, sostuve el revólver con fuerza cuando mi mano temblorosa giró alrededor del pomo  y entonces una menuda figura se coló al interior del refugio.

A través de las heridas en su cuerpo y la respiración agitada, pude deducir que estaba huyendo de alguien. Además, parecía estar sosteniendo algo con fuerzas contra el pecho. No quise pedirle explicaciones, supuse que no me conocía, solo era un recluso más, como ella. Sin embargo, empezó a hablar atropelladamente, sin que yo alcanzara a retener o siquiera entender sus palabras. Me extendió luego un objeto, fijé mis ojos en él y sentí como el pánico me recorría poco a poco…

Aquel collar cualquiera, perteneció en algún momento, al mismísimo Luis XVI.

– A partir de aquí, las palabras son borrosas –

Treinta de agosto de mil setecientos noventa y cinco

Negaba frenéticamente con la cabeza. No la culpaba por intentar sobrevivir, por robar… por hacer lo que muchos hacían, pero había algo que no terminaba de entender. ¿Quién era y como había logrado obtener algo tan importante? ¿Cuán numerosa era su familia? Y sobre todo… ¿Por qué corría ahora tan asustada, luego de demostrar sus magníficas habilidades?

Enfrascado en mis pensamientos no me di cuenta que ahora me tendía algo más; era una extraña pero diminuta botella, contenía un líquido de un color extraño. Jamás lo había visto y fue por eso por lo que decidí no tomarla. Me mantuve inmóvil observándola sin saber qué hacer, ella continuaba sosteniéndola y me miraba insistente. Estaba a punto de pronunciar la primera palabra de protesta cuando sentí como el líquido inundaba mi garganta.

Trece de julio de mil ochocientos seis.

He dejado de concentrarme en la revolución y lo referente a ella para entender mejor mi condición. El paso del tiempo me ha ayudado a investigar todo lo sucedido en esa noche. Robespierre fue ejecutado hace unos años, pero sospecho que los chámanes se encargaron de guardar su alma.

Efectivamente, y aunque pude haberlo imaginado, en aquel collar se encontraba el alma del rey. La chica que me visitó no era más que una bruja joven superviviente, provenía de un antiguo aquelarre que fue destinado a la hoguera. Había logrado escapar de las garras de los cazadores, soldados militares que se encargaban de destruir a los sobrenaturales para que así Robespierre lograra su objetivo.

Lo que me dio a beber, sé que fue una pócima de inmortalidad, porque ya no siento como el aire llena mis pulmones. Nunca llegaré a comprender el motivo, en todo lo que puedo pensar, es en el talismán al que he cuidado con mi vida, y que ahora reposa en el fiel escondite del refugio.

Todos me han abandonado, la mayoría yacen muertos. La crisis se ha esfumado y ya no hay cadáveres adornando las calles. Las cosas parecen ser más seguras desde que Napoleón Bonaparte se convirtió en el emperador de Francia.

Ya no hay cambios en la constitución, ya nada es lo que alguna vez fue. Mi país ha renacido para convertirse en algo que, aunque sea difícil de aceptar, nunca terminará de agradarme.

– Fragmentos extraídos del nuevo siglo –

Dos de enero de mil novecientos noventa y dos.

Han surgido nuevos bandos. Las calles amenazan con volver a tintarse de rojo. He logrado mi cometido y pronto la opresión resurgirá.

Allá, a lo lejos, donde se oculta el sol. Ha retornado a la vida el rey, le acompaña su esposa. Cada uno de sus hijos.

Los chámanes me buscan, pero no serán capaces de encontrarme.

Sé que Napoleón y Robespierre pronto regresarán, trayendo consigo la misma desgracia que se llevaron a la tumba.

Es hora de que tú, lector desconocido, al que ahora miro fijamente, decidas el destino de esta historia.

I used to roll the dice, feel the fear in my enemy's eyes. Listen as the crowd would sing: "now the old king is dead! Long live the king!"—.
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